Silencio se viaja

Una Venezuela diferente

Seamos objetivos: actualmente Venezuela está pasando por un momento muy complicado. El país está sumido en una crisis social, en torno a la cual ya hicimos un pequeño acercamiento en nuestro anterior podcast, y se enfrenta a tiempos muy difíciles, en los que están en juego desde el correcto funcionamiento de los servicios sociales básicos hasta la identidad política de los venezolanos.

Pero no es de eso de lo que vamos a hablar hoy. Queremos mostrar una Venezuela que nos haga a todos desear conocerla más a fondo. Hay muchos aspectos que podríamos destacar del país (naturaleza, turismo, música, artes plásticas…), pero vamos a centrarnos en su industria cinematográfica, que está siendo un bálsamo y un catalizador para mostrarnos una Venezuela diferente.

El cine como arma de cambio

Apenas un año después de la invención oficial del cinematógrafo, en 1896, Maracaibo acogió la primera proyección del país. Desde entonces, el cine de Venezuela ha dado grandes nombres y autores. Directores como Román Chalbaud, Jonathan Jakubowicz, Margarita Cadenas, Alberto Arvelo, Luis Armando Roche, Mariana Rondón o Fina Torres son grandes representantes internacionales del séptimo arte venezolano.

Más recientemente, en 2013, el cine venezolano recibió 28 premios internacionales, incluyendo la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián por “Pelo Malo”. Y en 2014 un venezolano ganó un Óscar técnico, que se sumó al ya obtenido por el corto “Pedro y el lobo” en 2008, en cuyo guion participó otra venezolana.

Ahora bien, la andadura de la industria del cine venezolano no es un camino de rosas. A veces el país tiene que esperar para ver sus propias películas. En otros casos, muchos de estos profesionales necesitan formarse en el extranjero, aunque Venezuela ya cuenta con su propia Escuela Nacional de Cine, que poco a poco está poniendo al país en el mapa académico cinematográfico.

Pese a todo, es innegable que el cine venezolano está en auge. Si la industria cinematográfica de un país puede resultar a veces su mejor carta de presentación, ¿quién no sentiría ganas de visitar Venezuela después de ver este tráiler?

Podríamos hablar de reputados directores de orquesta, de canciones inspiradas por el río más importante del país, de maravillas naturales únicas, de los desiertos, de las playas o de las islas que allí podemos encontrar, pero queremos terminar destacando el gran patrimonio de Venezuela: las personas. Los venezolanos son cariñosos, comprometidos, optimistas, risueños y talentosos.

A título personal, quisiera concluir que jamás he conocido un venezolano que no haya sido amable conmigo. Ojalá pronto se convierta Venezuela en un país tan reconocido como su cine y la calidad humana de su gente.

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